Sobrevivir al trabajo que odia
Publicado 10 Mayo 2009 por Eduardo Méndez Sánchez
El hecho de tener trabajo en estos momentos es casi una bendición, sobre todo en un escenario de crisis mundial acompañado por el cierre de empresas y la desaparición de puestos de trabajo. La necesidad de mantenerse en el mundo laboral muchas veces implica trabajar en lugares poco interesantes y hasta insoportables, porque las funciones que cumple no cubren sus expectativas y la desmotivación le consume.
Aunque la verdad pueda ser dolorosa, lo cierto es que debe adaptarse y buscar el lado positivo porque renunciar no es una buena alternativa, mucho menos ahora. Unas claves publicadas por AskMen.com pueden ayudarlo a hacer más llevadera su semana:
1.- Construya relaciones personales
Trate de hacer su actual experiencia en la oficina lo más agradable posible.
El trabajo puede ser insoportable pero en la medida en que disfrute de la compañía de sus compañeros, le será más sencillo lidiar con las responsabilidades diarias.
Imagine que trabaja con todos sus mejores amigos; aun cuando el trabajo “apeste” quizás no le importará tanto.
Manténgase en contacto con aquellos directivos que aún le resultan simpáticos o interesantes. Aprenda sobre como ellos lograron subir a los altos cargos de la corporación, pues sin duda muchas veces pudieron pasar por la misma desmotivación que usted.
Sea “profesor”. Conozca a los nuevos empleados y enséñeles a cumplir con su trabajo. Construir este tipo de relaciones es incluso una estrategia inteligente de hacer “redes”; sus compañeros conocen otras personas que en el futuro pueden ser buenos contactos para usted.
2.- Intégrese y participe
Recuerde sus primeras dos semanas en la secundaria o en la Universidad, cuando conocía a muy poca gente y no la pasaba realmente bien. ¿Qué hizo usted? Lo más probable es que haya decidido inscribirse en el equipo de fútbol de la institución, el periódico o el centro de estudiantes.
Cuando conoce a más personas, la vida dentro del campus se hace más agradable. Lo mismo ocurre en el trabajo. Encuentre proyectos que en los que le parezca interesante participar o trabajar, aun cuando no sean de su departamento.
Si se atreve a poner las manos en proyectos diferentes, podría ser transferido de departamento o incluso de sede.
Si no hay nada que le genere interés u otra cosa en la que pueda pasar un mejor momento, comience un proyector interno. Tómele el pulso a la oficina y encuentre qué aburre o molesta a sus compañeros sobre el ambiente laboral y proponga algo para mejorar la situación.
Por ejemplo, si los compañeros se quejan del café que prepara la máquina o de que hay poco espacio en el comedor, presénteles nuevas alternativas a los gerentes. Sugiera cambios sencillos que pueden beneficiar a todo el mundo. Sus compañeros se lo agradecerán.
3.- Prepárese y aprenda sobre el trabajo que realmente desea hacer
Seguro usted ya ha descubierto que no es la compañía a la que odia, sino su actual trabajo. Tómese un momento para pensar acerca del trabajo por el cual dejaría a la empresa en la que trabaja actualmente, y aprenda todo lo que pueda sobre ese puesto.
Si está interesado en Recursos Humanos (para ayudar a los otros que también se sienten miserables en el trabajo), haga preguntas sobre ese departamento y entérese de lo que hace y cómo hace las cosas.
Explorar distintas opciones de carrera dentro de la misma empresa es una buena opción.
Si se abre un nuevo cargo que le resulta interesante, hágalo saber concursando por ese puesto.
4.- Despéjese durante el día. Aproveche el tiempo libre que tenga para salir de la oficina y despejarse. Inscríbase en un lugar cercano en el que pueda hacer ejercicio, trotar, nadar, hacer algún deporte.
Encuentre pequeños espacios para escapar durante el día. Puede incluso leer un libro. Si la oficina permite usar audífonos, use el tiempo para escuchar alguna música que le permita expandir la mente; aprenda un idioma o sólo escuche un audiolibro.
Asegúrese de salir de la oficina las veces que pueda, sin que eso afecte su rendimiento. Dé un paseo, y trate siempre de sacarle el mayor provecho a su hora de almuerzo.











