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Testimonial de la cigarra

Publicado 29 Junio 2009 por Angel Alayón

A continuación podrán leer un interesante y divertido cuento corto del joven escritor venezolano Lucas García Paris. Reproducimos este cuanto aquí a petición de varios lectores que tuvieron oportunidad de leerlo en Prodavinci. Que lo disfruten.

Testimonial de la Cigarra

Por Lucas García París

1.

Cuando llaman los de la Master contemplo el televisor pantalla plana. Cuando llaman los de Diners, la lavadora secadora Samsung. Si es Visa, el juego comedor y el sofá-cama de Bima.
Estamos llamando para recordarle que debe dos cuotas de intereses de mora.
Al 36 % de interés mensual, pienso.
En bachillerato era un mediocre en matemáticas, ahora mi mente es un ábaco frenético. La cifra acumulada alcanza el monto de la deuda.
Queremos saber para cuándo piensa realizar el pago. De lo contrario tendremos que pasar su caso al departamento legal.
Llámeme el martes.
¿Pongo el martes como fecha límite de pago?
Llámeme el martes.

2.
Un café pequeño en vez de uno grande, una Club Social en vez de una empanada, un DVD pirata por una salida al cine. Reparto el dinero cuánticamente. La quincena es un contorsionista de circo.
A fin de mes contemplo esperanzando el almanaque. Voy a llegar, soy un delantero que ha superado a las defensas y esquiva al guardameta. El 30 es una portería bajo el cielo estival.
Algo suena en el motor del Fiat. La aguja marca HOT. Es un problema eléctrico común en esos modelos, me explica el italiano del taller. Son 789 bolívares fuertes.
La pelota pega en el palo. La multitud abuchea.

3.

Las tarjetas, las cuotas del carro, el colegio del chamo, los imprevistos.
La cesta petrolera se desploma, Wall Street implota, la burbuja hipotecaría estalla.
Los clientes no cancelan las facturas, los proveedores llaman a cobrar, los servicios y el alquiler de la oficina no pueden retrasarse.
Mi mente es un ábaco frenético.
Sobran las cuentas y no hay más dinero. Es el invierno y yo soy la cigarra.

4.

Llevo algunas cosas a la tienda de empeño. No dejo de pensar que aun estoy pagando muchas de ellas a crédito.
El equipo de sonido, por ejemplo.
Doscientos, dice el empleado.
¡Lo compre en un millón, bróder!
Tiene más de un año, una rayota en la tapa del CD y el modelo esta descontinuado.
Observo la licuadora, la aspiradora. El maldito extractor de jugos que compré por AS SEEN ON TV. Me los imagino ilustrando el concepto de “bienes depreciados” en un curso de introducción a la economía.
Pongo unos anillos de oro y plata sobre la imitación de pino. Los hice por encargo, me costaron un ojo de la cara. Metales preciosos, maldición. Eso tiene que valer algo.
El metal esta mezclado, dice el empleado, no aceptamos el material así.
Suena el celular cuya línea pronto habrán de cortar.
Estamos llamándolo para anunciarle que debe tres cuotas por intereses en el pago de su Master Card.
Llámeme el martes…
Hoy es martes, señor.

5.

Paso un par de días acostado. Soy un boxeador en el ring de la vida, la existencia me ha castigado hasta tumbarme en la lona. Ahora escucho el conteo pero no me quiero parar.
Mi mujer me besa la oreja, mi hijo me regala su Power Ranger Verde de Furia Animal.
Sueño que gano la lotería, que robo un banco, que encuentro billetes de alta denominación en las aceras de la calle. Me despierto con la sensación de un dinero en las manos que no voy a poder gastar.
Repaso mis actos, mi record de decisiones mercantiles. Repaso tortas financieras y faltas de previsión. Gastos indebidos y malas inversiones.
Asumo mis errores y me digo okey… okey… Me hundo como un Titanic fiscal, desciendo en las turbias y frías aguas de una noche hipotecaría polar.
Toco fondo. Me quedo un rato allí. Disfruto de la mórbida calma que brinda la profundidad.
Te tienes que parar, papá, me dice mi hijo.
Es verdad, no me puedo dejar vencer…
No, papá. Estás acostado sobre mi carrito del Rayo McQueen.

6.

Sumo deudas y organizo pagos. Me pongo los pantalones y pido prestado a mi mamá.
Habla con los del banco, me aconseja mientras firma el cheque.
Sólo quieren cobrar.
Pues por eso.
Acudo a la institución financiera con la cabeza gacha. Llevo “HUMILLACIÓN” escrito con neones en la frente.
Una ejecutiva bancaria revisa mi estado financiero. Un porno mercantil. Cuentas pagadas con tarjetas, muebles y electrodomésticos comprados a plazos, minicréditos de seis cifras. Recito mi caso con tranquilidad. Cierro los ojos y espero la descarga del pelotón de fusilamiento.
¿Sabe lo que le recomiendo?, dice la mujer, que se monte en un plan de pagos. Le congelan las tarjetas, pero agrupan todas las deudas en una sola cuenta y los pagos se reducen sustancialmente.
No me lo puedo creer. Me muestra las cifras. El Universo concede un perdón.
Se enciende una linterna en aquella oscuridad.

7.

Bajamos a la playa y llevamos las viandas en una cava. No gastamos nada, se ahorra una barbaridad.
Llevo un Excel con todos los gastos. Guardo facturas y reviso las cuentas a fin de mes.
Pongo la tarjeta en el cajón como si fuera uranio enriquecido, como si fuera un misil nuclear.
El Universo se flexibiliza y unos clientes empiezan a pagar. Estudio paquetes financieros, cuentas a plazo fijo, inversiones de seguridad.
Mi hijo señala una un insecto en un libro.
Una cigarra, le explica su mamá.

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5 Comentario(s)

  1. Pisda Dice:

    Este Poema muy bien redactado con sentido comun, para los que usan el credito como remedio mayor, Dios lo tenga confesdado antes del paraiso llegar, y pedir prestada una silla para ir a llora al Valle del Espiritu Santo en Margarita donde la Virgen del Carmen es Patrona de los compradores impulsivos con tarjeta y pagar promesas con mucha devocion devolviendo todo lo que compro!

  2. Fernado Puerta Dice:

    Muy bueno! mis vecions y gran parte del comun denominador anda asi. Felicitaciones al escritor.

  3. silmar jimenez Dice:

    i loveit

  4. Alejandra Belmar Dice:

    Simpatico, pero el castellano en que esta escrito es solo para que lo entiendan quienes hablan de esa manera. Para los chilenos es muy dificil entender un castellano tan raro.

  5. Carlos V Dice:

    Excelente articulo, expresa de forma clara, sencilla y jocosa una realidad que afecta a muchos de nosotros.

1 Trackbacks Para Este Post

  1. Testimonial de la cigarra (Finanzas Personales Econom Dice:

    [...] de la cigarra (Finanzas Personales Econom

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